
Este animal abunda en las regiones del Norte y tiene cuatro o cinco pulgadas de largo; está dotado de un instinto curioso; los ojos son como cornalinas, y el pelo es negro azabache, sedoso y flexible, suave como una almohada. Es muy aficionado a la tinta china, y cuando las personas escriben, se sienta con una mano sobre la otra y las piernas cruzadas esperando que hayan concluido y se bebe el sobrante de la tinta.
Después vuelve a sentarse en cuclillas, y se queda tranquilo.
Después vuelve a sentarse en cuclillas, y se queda tranquilo.
WANG TA-HAI (1791)
En estos tiempos donde no abundan los tinteros, el mono famélico en su desesperación, hace travesuras. Ha mutado. Su instinto de supervivencia lo obliga ahora a roer cables, succionar plumas o lamer teclados. No es lo mismo. Se enoja, chilla, propicia cortos.
Después vuelve a sentarse en cunclillas, y se queda tranquilo.



